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Porque el tratamiento de los síntomas es una medida ineficaz

El hecho de tratar los síntomas no significa que estemos recuperando la salud.

Si cree que su médico está controlando sus trastornos de salud por el hecho de que le recete medicamentos, no podría estar más equivocado, pues esto tan solo se debe a que los médicos están entrenados para tratar síntomas y enfermedades, más no para tratar los desequilibrios subyacentes que perpetúan la enfermedad.

El cuerpo humano es un sistema auto sostenible perfectamente diseñado. El cuerpo puede auto equilibrarse, autor repararse y curarse a sí mismo cuando funciona normalmente y al atentar contra sus funciones, pueden aparecer síntomas físicos y mentales no deseados. Entonces, cualquier síntoma que experimentemos es un mensaje de nuestro cuerpo de que algo está mal y que debemos prestarle atención.

En este punto, lo que menos se debe hacer es administrar medicamentos para aliviar los síntomas sin abordar los problemas subyacentes. Es equivalente a silenciar los indicadores y enmascarar una mala situación; el problema es similar a que si sacáramos las baterías de un detector de humo en lugar de intentar encontrar el fuego.

Los síntomas son la clave para encontrar los desequilibrios más profundos y una vez que los encontremos estos se corrigen y automáticamente los síntomas desaparecerán. Este enfoque se llama medicina de sistemas, porque mira todas las partes del cuerpo y no solo un órgano.

Desafortunadamente, gran parte de la medicina convencional no funciona de esa manera.
Si un paciente con asma tiene además una condición de la piel con psoriasis, éste se remite a un dermatólogo y si el mismo paciente tiene síndrome de intestino irritable o reflujo, se envía a un gastroenterólogo Y si está deprimido es dirigido al psiquiatra.

Y de cada uno de estos especialistas tiene la medicina "perfecta" para cada problema, sin que se tenga en cuenta cómo se relacionan estos síntomas entre sí, o cómo abordar sus causas subyacentes y así poder dar una solución a todo de una vez. Entonces el paciente termina siendo tratado con lo mejor de la medicina convencional, pero aún sigue enfermo.

No hay un mejor ejemplo de las trampas de este enfoque que el caso de Wilson. A los 42 años, él pensó que estaba saludable, a pesar de tomar 4 medicamentos diferentes para su estado de ánimo, sin mencionar los medicamentos para el asma, la psoriasis, el reflujo, el síndrome del intestino irritable y el goteo posnasal crónico.

Estos síntomas son tan solo la punta del iceberg. Wilson pesaba sobrepeso y además sus niveles de triglicéridos eran más de 500 (lo normal es menos de 160).

Sus problemas de salud habían comenzado a temprana edad, tomando antibióticos y medicamentos para el asma que venía desde la infancia. No recibió leche materna, era alérgico a la leche cuando era niño y de bebé sufrió de cólicos del lactante y en su adultez su salud siguió empeorando aún más.

Su nariz goteaba, presentaba ardor en la boca del estómago además de presentar llagas y traumas frecuentes en la lengua después de comer ciertas comidas. También tenía antojos de azúcar y con frecuencia se sentía débil y tenía episodios de hipoglicemia (bajos niveles de azúcar en sangre). Recientemente, había desarrollado psoriasis.

Entre los antecedentes familiares: su madre y sus primos tenían diabetes tipo 2 y varios de sus familiares tenían reflujo, úlceras y enfermedades del corazón;

Sin embargo, estos problemas son prevenibles. Su historia familiar de diabetes y su enfermedad cardíaca lo predispusieron, más no estaba predestinado a sufrirlas.

El estilo de vida de Wilson ciertamente no ayudó: Para empezar, su dieta no era la ideal, desayunaba con una barra de proteína procesada y una taza de café endulzada con azúcar. Almorzaba usualmente con una envoltura de pavo, un montón de queso, papas fritas y algunas colaciones dietéticas. La cena era rica en harinas refinadas y azúcar. Bebía 2 vasos de vino al día, 3 tazas de café e innumerables colas dietéticas. Tan solo dormía de 5 a 6 horas en la noche.

Sus médicos en lugar de revisar su estilo de vida como importante causa de sus problemas de salud, simplemente trataron sus síntomas con medicamentos alopáticos los cuales hacían una lista interminable para una persona de apenas treinta y cinco años.

Tomaba drogas psiquiátricas: una para la depresión (Lexapro), una para la ansiedad (Xanax) y una para el sueño (Ambien).

También tomaba medicamentos para el asma (un esteroide para reducir la inflamación pulmonar y otro para abrir sus vías respiratorias), además de otro inhalador nasal con esteroides para encargarse de su goteo posnasal, pero ninguna de estas drogas era la solución correcta para sus problemas.

La medicina convencional y las poderosas compañías farmacéuticas nos han llevado a creer que millones de personas necesitan medicamentos bloqueadores del ácido gástrico para lidiar con sus síntomas de acidez estomacal, Sinembargo nadie se pregunta si la acidez en realidad tiene que ver con el estilo de vida de alguien que se toma 3 tazas de café, 2 vasos de vino cada día o por una infección o por desequilibrio de la flora intestinal normal o por alergias o deficiencia de magnesio. Y es porque nadie averiguar la fuente del problema encontrando la solución más fácil como es dar medicamentos.

Considero que no debe ser así, no fuimos diseñados para funcionar mal en beneficio de la industria farmacéutica. Nuestros cuerpos están en un muy frágil equilibrio y la salud depende de la recuperación de ese equilibrio; la solución es encontrar el equilibrio.

Cuando Wilson visitó su médico, lo que menos deseaba era encontrar un cóctel de medicamentos para todos sus problemas: asma, goteo posnasal, reflujo, golpes en la lengua, triglicéridos altos, grasa abdominal, depresión, ansiedad, insomnio.

Una forma muy diferente de ver la salud es: hacer una serie de preguntas diferentes y pruebas para ver los sistemas centrales básicos en su cuerpo que estaban desequilibrados: su sistema inmunitario, su sistema digestivo, su sistema hormonal y su estado nutricional.

¿Cómo se mira el caso de Wilson? Es ir más allá de un simple análisis superficial. Él tenía una serie de problemas centrales. Por un lado, su intestino estaba inflamado y tenía parásitos, esto condujo a la sensibilidad hacia los principales alimentos que contienen gluten: trigo y centeno; también tenía el gen para la enfermedad celíaca (HLA DQ8). Debido a los antibióticos que había tomado a lo largo de los años, también tenía un crecimiento excesivo de levadura en su tracto intestinal.

También tenía resistencia a la insulina y síndrome metabólico. Sus triglicéridos y su colesterol eran muy altos. Tenía altos niveles de azúcar en la sangre y un hígado graso por comer demasiados azúcares e hidratos de carbono refinados. Esto a su vez llevó a su hipoglucemia y fatiga.

Sin embargo, estos problemas NO eran inevitables. La historia familiar de diabetes de Wilson y su enfermedad cardíaca lo predispusieron, pero no lo predestinaron.

También descubrimos que tenía algunos desequilibrios genéticos (polimorfismo homocigótico MTHFR) que aumentaban su necesidad de vitamina B12 y ácido fólico (ambos son importantes para controlar el estado de ánimo y el riesgo cardiovascular). Y sus análisis de sangre mostraron una deficiencia de estas vitaminas.

También tenía un nivel muy bajo de vitamina D de 19 (ideal es de 50 a 100), que como se ha relacionado con la inmunidad deprimida y alterada. También tenía bajos niveles de cromo, que están asociados con la resistencia a la insulina y la diabetes. Sus grasas omega-3 eran bastante bajas. Estos son muy importantes para mantener un buen control del colesterol y del azúcar en la sangre, así como para proteger contra la diabetes.

Entonces, ¿cómo se puede ayudar a este paciente? No tratando cada síntoma individual, sino devolviendo el equilibrio a su vida.

Primero, se le orienta a que mejore su dieta eliminando los carbohidratos y azúcares refinados y comiendo más fibra y grasas omega-3. También se le pide que baje el consume de gluten y los lácteos, alimentos que causaban inflamación en el intestino. Que reduzca el consumo de café y que deje de beber alcohol. Comenzar a hacer ejercicio y a dormir un poco más.

Se le recomienda que complemente con multivitaminas, aceite de pescado y probióticos (bacterias intestinales sanas). Se le dan altas dosis de folato y B12 para satisfacer su necesidad genética. También le dan altas dosis de vitamina D para que sus niveles vuelvan a la normalidad y mejore su estado de ánimo y sistema inmunológico.

Tratar el parásito y el crecimiento excesivo de levadura con medicamentos a corto plazo. Después de 3 meses se vuelve a ver para ver sus cambios.

En ese corto tiempo ya debe hace bajado de peso, sus triglicéridos bajaran al igual que el colesterol. Su folato y el estado de B12 volvieran a la normalidad al igual que sus niveles de azúcar en la sangre en ayunas, como también sus niveles de insulina. También deberán haber bajado las pruebas de función hepática mostrándonos que tiene ya un hígado sano.

Obtener buenos resultados de análisis de sangre es una cosa, pero lo más importante es sabe cómo se siente el paciente ahora luego de hacer las correcciones en su estilo de vida. Lo más probable es que ya no necesite los medicamentos para el reflujo, los ni inhaladores para el asma porque sus síntomas respiratorios han de mejorar notablemente. Y muy seguramente los medicamentos psiquiátricos ya no los requerirá porque mejorará su calidad y cantidad de sueño y su cuadro depresivo y ansioso.

Solo con ir un poco más allá en el interrogatorio se descubrirán desequilibrios que podrán ser corregidos y en vez de tratar sus problemas con más drogas, el enfermo las podrá dejar y se sentirá aún mejor.

Wilson no es el único ejemplo de este enfoque de salud: he visto resultados similares en mis pacientes, una y otra vez. Para mí, la solución es clara: con la ciencia de la medicina de sistemas es posible llegar a la raíz de los problemas: como hemos visto, el asma o el reflujo no son irreversibles, pues pueden ser el resultado de sensibilidades alimentarias como las del gluten o lácteos, o los desequilibrios en el intestino con parásitos y levaduras, o de una dieta deficiente.

Sabemos que la depresión no es causada por una deficiencia de Prozac, sino que puede estar relacionada con factores nutricionales claves como el azúcar en la dieta y las deficiencias de nutrientes como el ácido fólico, la vitamina B12, la vitamina D y las grasas omega-3; Por lo tanto, cuando se trata de una enfermedad crónica o de una "lista completa" de disturbios, hay que recordar que se puede llegar al fondo siguiendo algunas de estas pautas:

1. Tenga en cuenta que la nutrición es tan poderosa que puede crear o curar enfermedades.

2. Si está deprimido o ansioso, recuerde que no se debe a una deficiencia de Prozac o Valium, sino que puede estar relacionado con una serie de causas diferentes, como deficiencias de vitaminas, deficiencias de grasas esenciales o demasiada azúcar o estimulantes en su dieta.

3. Pruebe una dieta de desintoxicación que lo lleve hacia una ALIMENTACIÓN completa, SIN cafeína, sin azúcar, sin alcohol, sin alimentos procesados, sin gluten, ni lácteos, y observe cuántos de sus problemas de salud desaparecen.

4.Tome un multivitamínico, aceite de pescado, calcio, magnesio y vitamina D: las cantidades correctas de estos nutrientes pueden resolver muchos problemas.

5. Si no mejora, busque ayuda; es posible que necesite a alguien que pueda prestarle más atención y lo guie hacia la salud más integral.

6. Busque un médico que practique la medicina de sistemas o la medicina funcional.

En mi práctica médica con frecuencia me he encontrado con sorprendentes mejorías en pacientes presenciando cambios notables simplemente al quitar cosas que enferman y dando cosas que los pone en equilibrio.

Puede intentar el mismo enfoque en casa siguiendo los consejos anteriores. Es simple. La inteligencia del cuerpo nos conducirá hacia la curación definitiva.


¿Ha notado grandes cambios en su salud simplemente al mejorar su estilo de vida?
¿Ha cambiado su dieta, ejercicio o hábitos de sueño para ayudar a resolver problemas de salud?
¿O está frustrado con la cantidad de medicamentos que su médico le recetó para tratar sus síntomas?
¿Pudo dejar de usar medicamentos recetados que solo trataban sus síntomas una vez que abordara las causas subyacentes de sus problemas crónicos de salud?


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